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  • EXPLORADORES POLACOS EN AMÉRICA DEL SUR

  • Exploradores Polacos en América del Sur

    El primer polaco famoso que pisó el suelo de América del Sur fue Krzysztof Arciszewski, capitán de la Compañía de Indias Holandesa. Arciszewski tuvo que abandonar el país condenado a destierro por un delito que había cometido por motivos personales. Permaneció diez años en Brasil. Fue ascendido a general de artillería y almirante; durante cierto tiempo fue el jefe del ejército holandés. Durante sus expediciones estudió las costumbres de las tribus indias del noreste de Brasil y realizó importantes trabajos cartográficos; es autor de un ensayo etnográfico publicado en 1642 en Leiden, dedicado a las tribus de los indios tapuya y a los ritos mediante los cuales éstos se comunicaban con sus dioses.

    Uno de los polacos más famosos vinculado con América del Sur es Ernest Malinowski. El es héroe de Perú, a donde llegó en 1852. En 1876 concluyó la construcción de la línea de ferrocarril que unía Callao con Oroya, atravesando el los Andes y llegando a una altura de 4768 metros sobre el nivel del mar, y por tanto fue ferrocarril más alto del mundo.

    Otro polaco célebre es Ignacy Domeyko (1802-1889), ingeniero de minas, geólogo y estudioso de la mineralogía. Después de la Insurrección de Noviembre emigró de Polonia y en 1838 llegó a Chile. Allí emprendió numerosas expediciones científicas, descubrió yacimientos de oro y plata en los Andes, participó en la organización de la enseñanza en Chile y de la red de observatorios meteorológicos; durante varios años fue rector de la Universidad de Santiago de Chile. Llevan su nombre la domeiquita, el molusco Nautilus Domeykus, la amonita chilena Amontes Domeykanus, la Cordillera Domeyko, el Cerro Domeyko y una de las ciudades chilenas.

    No se puede olvidar a la extraordinaria polaca Michalina Isaakowa, viuda del entomólogo de fama mundial, que pisó el suelo brasileño en 1926 y después de la muerte de su esposo se dedicó a lo que había sido la pasión de éste. Recorrió el Paraná llegando hasta el Ivai y la poco poblada región del Apucarana. Regresó a Polonia con una colección de 15 mil insectos. Murió en las aguas de uno de los ríos del Brasil durante su segunda expedición en aquel país. A Michalina Isaakowa hizo referencia el excelente escritor y explorador polaco Arkady Fiedler: "En 1928 y 1929, en el sur de Brasil, en las colonias polacas encontraba frecuentemente huellas de una extraña mujer. Vino sola de Polonia, vivió dos años a orillas del Paraná y regresó al país poco antes de mi viaje a América; una mujer de extraordinario valor que en solitario fue a vivir entre indios y mestizos, que se adentraba en la selva oscura, incluso allí donde los hombres armados lo hacían a desgana para cazar las piezas más características e interesantes de la naturaleza sudamericana, insectos, y en particular mariposas".

    Arkady Fiedler (1894-1985), fue escritor y explorador. Escribió alrededor de 30 libros que han sido traducidos a 23 idiomas. Algunas de estas obras hoy día forman parte de la literatura clásica dedicada a la exploración geográfica: "Los peces cantan en el Ucayali", "El Canadá de olor a resina" y "La aldea Ambinanitelo", por ejemplo. No menos interesantes son sus novelas „Pequeño Bisonte", "La Isla de Robinsón", "Encontré indios felices" y "Río de Oro". La maestría de Fiedler se manifiesta sobre todo en la descripción plástica y multicolor de lo que conoció, en sus acertados comentarios y narrativa que siguen siendo un modelo de reportaje de viaje.

    Se considera que la penetración del cañón Colca fue uno de los acontecimientos más importantes de la exploración ocurridos en el siglo pasado. Lo lograron remeros polacos. El tronco de la expedición fue constituido por estudiantes de Cracovia: Zbigniew Bzdak, Jacek Bogucki, Piotr Chmieliński, Andrzej Piętowski y Jerzy Majcherczyk. Se preveía que la expedición duraría medio año, pero realmente duró 5 veces más; al principio había 11 participantes, 5 de ellos llegaron al cañón Colca. El éxito de la expedición Canoandes '79 fue descender por 24 ríos de Méjico, Panamá, Perú, Guatemala, Costa Rica, Ecuador, Nicaragua y Argentina. Doce de esos ríos fueron descendidos por primera vez en canoas de montaña y pontones. Las elaboraciones hidrográficas hechas por los participantes, la película y fotografías fueron muy importantes. En junio de 1981 los miembros del grupo Canoandes descendieron por el cañón más profundo del mundo (dos veces más profundo que el Gran Cañón del Colorado; sus vertientes miden entre 3200 y 4200 metros). Al fondo del cañón amenazador llegaron: Andrzej Piętowski, jefe del grupo, dirigía el descenso por el cañón, Piotr Chmieliński, segundo remero, iba delante guiando a sus compañeros entre los obstáculos del camino, Jerzy Majcherczyk, jefe del pontón cuya tripulación eran dos navegantes que se habían unido a la expedición en América del Sur (Stefan Danielski y Krzysztof KraÊniewski). Aparte de ellos en el pontón estaba Jacek Bogucki que rodaba un documental sobre el descenso.

    El descenso por un cañón desconocido requería enormes esfuerzos y llevaba mucho más tiempo de lo previsto. Los polacos, aprovechando el derecho de los descubridores, nombraron varios lugares; posteriormente esos nombres fueron confirmados por el Instituto geográfico del Perú. Entre los topónimos hubo algunos relacionados con Polonia, entre los más conocidos están: el Cañón de los Polacos y Cascadas de Juan Pablo II. La hazaña de los polacos abrió el cañón de Colca al turismo. "Paddler Magazine", una prestigiosa revista dedicada al piragüismo mundial, consideró el descenso por el cañón de Colca una de las expediciones más importantes del siglo XX.

    En 1985 Piotr Chmieliński colaboró en la organización de una expedición cuyo fin era recorrer el río Amazonas desde su manantial hasta la desembocadura. A finales de agosto empezó en Apacheca el descenso hacia Océano Atlántico. El segundo polaco que participó en esa expedición fue Zbigniew Bzdak, incorporado al grupo que aseguraba la expedición. Su papel era sacar fotos, supervisar el equipo transportado en un pontón, de vez en cuando adelantar a los remeros en un camión para renovar las reservas de alimentos en los poblados de los indios. Una parte de la ruta la hizo en canoa, otra en camión siguiendo sus orillas; algunos tramos los hizo a pie. Escaló las vertientes altas de los cañones para sacar fotos impresionantes de las canoas con la mejor luz posible. En el curso de la expedición hubo una escisión del grupo, la mayoría de los participantes abandonó el río. A la desembocadura llegaron tan solo cuatro personas, entre ellas dos polacos. Piotr Chmieliński es el único que descendió el río más potente del mundo en su totalidad. Pasó a la historia como la primera persona que lo hizo. En octubre de 1992 "Outside Magazine" contó el éxito del polaco entre los éxitos más rotundos de los últimos 15 años. En diciembre de 1992 "New York Times" consideró el descenso del Amazonas uno de los logros de la exploración más importantes del siglo XX.

    En el año 2000 Chmieliński y Andrzej Piętowski organizaron una expedición científica que tenía como objetivo averiguar el lugar más alejado de la desembocadura del Amazonas del que salía el agua, es decir, indicar el manantial. La expedición fue patrocinada por la National Geographic Society; fueron invitados a participar los especialistas de Explorer Club, Sociedad Geográfica de Lima, Smithsonian Institute de Washington y de la Universidad de Harward. Al cabo de un estudio detallado con el uso de un equipo de medición moderno se averiguó que el principio del Amazonas era el arroyo Carhuasanta, que fluye de manera continua del lago McIntyre situado a una altura de 5308 metros sobre el nivel del mar, y que el punto del continente más alejado que temporalmente proporcionaba agua al río era el glaciar del monte Mismi, a 5597 metros sobre el nivel del mar. En diciembre de 2000 National Geographic anunció oficialmente los resultados de la expedición y la Sociedad Geográfica del Perú los confirmó y recomendó que se distribuyeran en todo el mundo.

     

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